miércoles, 27 de marzo de 2013

SEMINARIO VIADUCTOS Av. 6 DE AGOSTO



Invitación seminario viaductos Av. 6 de Agosto

El gobierno municipal de la ciudad de Cochabamba ha decidido implementar un complejo de cuatro viaductos a lo largo de la Av. 6 de Agosto, con el propósito de reducir la congestión vehicular en la zona y liberar el flujo vehicular de este a oeste en esta avenida. Estas alternativas han sido criticadas por los y las vecinas de la zona, ambientalistas y técnicos independientes porque se habrían vulnerado normas ambientales, existirían problemas de diseño estructural, además que no  resolvería los problemas de tráfico y congestión que se desea enfrentar.

Como parte de un ciclo de eventos sobre ecología social, y con el propósito de promover una discusión pública, transparente y técnica sobre los argumentos a favor y en contra respecto a los viaductos  de la Av. 6 de Agosto, y en general la alternativa de los viaductos como solución al crítico problema del transporte y la congestión vehicular emergente, el programa de maestría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del CESU-UMSS, está organizando el seminario  “CONGESTIONAMIENTO VEHICULAR, OBRAS ESTRELLA VIALES Y MEDIO AMBIENTE: LOS VIADUCTOS DE LA AV. 6 DE AGOSTO”. El evento se llevará a cabo el día jueves 4 de abril del presente, desde 10:00 a 12:00, en el auditorio del CESU (Calama 0-235).

Con este motivo tenemos a bien invitarle(s) a asistir del evento.


Seminario 
“CONGESTIONAMIENTO VEHICULAR, OBRAS ESTRELLA VIALES Y MEDIO AMBIENTE: LOS VIADUCTOS DE LA AV. 6 DE AGOSTO”

PROGRAMA

9:30. Inscripción de participantes
            Feria de publicaciones sobre transporte y ecología
10:00 Inauguración
10:15  Presentación Alcaldía Municipal de Cochabamba; Aspectos constructivos y ambientales de los Viaductos de la Av. 6 de Agosto.
10:45  Comentarios de panelistas
-         Edwin Ayllón (vecinos Av. 6 de Agosto)
-         Marcelo Delgadillo (ambientalista)
-         Carlos Crespo (CESU)
11:15  Tribuna Libre


Elogio del escrache




Ada Colau lo anunció claramente durante su comparecencia en el Congreso: la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) no se quedaría con los brazos cruzados mientras se tramita la Iniciativa Legislativa Popular sobre la dación en pago y otras medidas relacionadas con los desahucios. La PAH ejercería toda la presión necesaria para que los diputados tomasen conciencia de la espantosa situación que crea para numerosas personas la legislación actual.

Teóricamente, en la cuestión de los desahucios, los distintos gobiernos españoles se limitan a cumplir la ley y, como se cumple la ley, se tapan los ojos ante la violencia que esto supone. Y es que esta ley que no contempla la dación en pago para las personas -aunque sí para las empresas- ha expulsado de su vivienda a más de 400.000 personas y provocado más de 400 suicidios y un sinfín de situaciones de miseria, humillación y sufrimiento. El operativo habitual de desahucio corre fundamentalmente a cargo de agentes de policía y oficiales de juzgado. Estos se presentan ante la vivienda de la persona condenada al desahucio y la presionan por todos los medios para que abandone su domicilio. Todo vale: gritos, amenazas, intimidaciones, golpes, puertas descerrajadas, etc.

Cada intervención de este tipo recuerda a pequeña escala las de los ejércitos coloniales que, como antaño el francés en Argelia y hoy el israelí en Palestina, expulsan a los nativos de sus viviendas en nombre del interés del más fuerte. Se ha dado el caso de que, ante la inaudita violencia de los desahucios, miembros de los distintos servicios que participan en ellos -bomberos, cerrajeros, incluso policías- hayan hecho objeción de conciencia. Cuando se expulsa a una persona de su vivienda, la sensación de estar violando algo sagrado es muy clara y muchos policías recurren, para aguantarla, a la vieja estratagema de su oficio: adoptar una actitud sumamente violenta en los gestos, los actos y las palabras para evitar toda posible identificación con la víctima. Esto les permite dotarse de una carapaza moral. La cosa es gravísima, pues, si se atiende a criterios jurídicos formales, lo que se está conculcando es un derecho fundamental: el derecho a la vivienda reconocido en las cartas de derechos fundamentales y en la propia constitución española. Estamos efectivamente en un tiempo oscuro en el que todo derecho, por fundamental que sea, palidece ante el único que según las autoridades debe prevalecer: el derecho de propiedad de los bancos.

La mayoría de los diputados y de los responsables políticos españoles contempla la cuestión de los desahucios con una mezcla de fingida indignación moral por las consecuencias de la ley vigente y de un fuerte "sentido de la responsabilidad" que les hace mantener y defender esta misma ley. Las actitudes varían en una gama que va de la necesaria defensa de la propiedad y de los contratos como base del orden social, independientemente de sus consecuencias para los demás, hasta la pretendida ignorancia de quien afirma que no tiene nada que ver con todo esto. Desde los soldados del deber que están dispuestos a defender el sistema hasta la última gota de sangre de los demás, hasta los hombres y mujeres "buenos" que tan solo votan lo que les dicen los dirigentes de sus partidos. Ambos tipos de personaje moral han salido a la luz como resultado del auténtico experimento social que han constituido los últimos escraches de la PAH. Era patético ver a un diputado rodeado de policías nacionales que intentaba llegar a la estación de Atocha para tomar su tren de regreso diciendo a los miembros de la PAH que intentaban hablar con él que: 1) ya lo estamos solucionando, 2) yo no tengo nada que ver con esto. Patético. Patético era también el diputado que se quejaba de la "violencia inaudita" del escrache que sufrió su domicilio el día anterior, con llamadas al timbre, golpes en la puerta, alarma entre los vecinos, inquietud de los niños, un auténtico escenario...de desahucio. Este último se limitaba a condenar la "violencia" de los manifestantes y no prometía nada, incluso amenazaba con no tener en cuenta las reivindicaciones de la PAH, pues se expresaban de una manera inaceptable.

El escrache es una vieja táctica de intervención social nacida en Argentina. De lo que se trataba inicialmente era de impedir la impunidad de los asesinos y cómplices de la dictadura militar y, posteriormente, de los delincuentes financieros que devastaron el país. Se trata de un acto en el que se combinan el señalamiento del responsable y su repudio social. Ciertamente, hay una cierta violencia en los escraches: la consistente en levantar el velo de normalidad que cubre el horror cotidiano y protege a sus responsables bajo las apariencias de la legalidad, del deber, o del anonimato. Adorno y Hannah Arendt reconocieron que el régimen nazi jamás habría podido funcionar tan solo a través de los miembros del partido nazi y de sus organizaciones directamente implicados en la violencia: era necesario que intervinieran cotidianamente un sinfín de personas anónimas que "cumplían con su deber" haciendo tareas de policía, gestionando el tráfico ferroviario, escribiendo en la prensa, diciendo misa, etc. Estas personas siempre afirmaron que no tenían nada que ver con ningún crimen, pero tampoco se preguntaron nunca por el sentido y las consecuencias de sus actos. El escrache los obliga a hacerlo y, si no consigue efectos en el propio sujeto, al menos lo marca de infamia ante el vecindario.

El escrache no permite que el mal se esconda debajo de la banalidad de los gestos cotidianos: el diputado que vota "por disciplina de partido" una ley inícua es reponsable de esa ley y de sus efectos, el que apoya a un malgobierno cruel y despótico no puede apoyarse en la mayoría electoral para considerarlo legítimo, el que muestra "sentido de la responsabilidad" apoyando leyes "necesarias" puede contemplar en directo las consecuencias no menos necesarias de sus leyes. Y es que las propias víctimas de estas medidas y de su barbarie se lo están diciendo a la cara. El escrache muestra así, por debajo de las apariencias de cohesión y de consenso que toda sociedad pretende darse, el tremendo desgarro, la herida profunda y sangrante que recorre las sociedades de clases, sobre todo en períodos de  agudización de los procesos de desposesión como el que hoy vivimos. La violencia del escrache es una violencia moral, pero ese tipo de violencia, a diferencia de la física, fácilmente asimilable por el poder, tiene hoy muchísima fuerza: distingue un "nosotros" múltiple que abarca a la inmensa mayoría de la sociedad de un Ellos compuesto por los beneficiarios del régimen actual y sus intermediarios políticos, permite delinear un espacio de antagonismo. El escrache es una estrategia de vacío social en torno a los responsables: un régimen político sólidamente implantado es capaz de hacer que la inmensa mayoría hable en primera persona del plural, que diga "nostros" refiriéndose al pueblo o a la nación; en un régimen en crisis, ese "nosotros" pierde su coherencia y se contrapone a un Ellos que designa a esos otros que gobiernan ajenos a cualquier principio de "decencia común".

Enviado por Gavroche

 Escraches de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)

Escrache realizado por activistas del TIPNIS en Cochabamba en un evento de la gobernación (2011)


martes, 26 de marzo de 2013

Infrapolítica: una estrategia de resistencia



Históricamente, para el campesinado y gran parte de la temprana clase obrera, podemos buscar en vano organizaciones formales y manifestaciones públicas. Hay una esfera de lo que he  llamado "infrapolítica", porque se practica fuera del espectro visible de lo que generalmente pasa por actividad política. El Estado históricamente ha frustrado la organización de las clases bajas, y mucho menos desafío público ....

Por infrapolítica tengo en mente actos como lentitud en el trabajo, la caza furtiva, el robo, el disimulo, el sabotaje, la deserción, el ausentismo, la okupación, y la huida. ¿Por qué arriesgarse recibir un disparo por un motín fracasado cuando la deserción va a hacer igual de bien? ... La gran red de cientistas políticos y la mayoría de los historiadores pierde completamente el hecho de que las clases más subordinadas históricamente no han tenido el lujo de la organización política abierta. Eso no les ha impedido trabajar microscópicamente, cooperativamente, en complicidad, y de forma masiva, el cambio político desde abajo.

James C. Scott
(traducción libre de su libroTwo Cheers for Anarchism -Dos hurras por el Anarquismo)



lunes, 25 de marzo de 2013

TIPNIS ¿una región de refugio? (extracto)



Del texto inédito de Jaime Galarza con el mismo título, extractamos las conclusiones donde sintetiza los argumentos para sostener que el TIPNIS es una “región de refugio”, huyendo del estado y estructurando sociedades autogestionarias, descentralizadas. 


“…El TIPNIS puede ser calificado como región de refugio, porque su conformación ha sido un efecto directo de la construcción estatal. Contiene las cualidades esenciales para le permiten ser catalogado como tal, como el de ser un espacio de muy difícil acceso, donde radican pueblos con lenguas y culturas variadas, quienes al evadir los abusos durante el proceso de construcción y consolidación del estado colonial y republicano, encontraron su refugio para seguir reproduciendo su cultura y sus formas de vida ancestrales. Como una región de refugio, el TIPNIS es un área marginal en aspectos geográficos, económicos y políticos que lo distingue claramente de un área de mando estatal.

(aunque)… tiene sus propias particularidades:

Ø  El TIPNIS contiene una abundante biodiversidad como consecuencia de haber sido uno de los refugios de bosque del pleistoceno, por lo que encierra una gran riqueza en recursos naturales. La situación de marginalidad económica provino sobre todo por las dificultades de acceso, lo cual ha llevado a que tanto el estado colonial como el republicano, planteen políticas de conquista a través de la construcción de un camino de penetración a esta región, pero sin haber logrado ese propósito.

Ø  El establecimiento de los pueblos indígenas en el TIPNIS fue simultáneo y en un proceso dialéctico a la consolidación del estado (colonial y republicano), en sus áreas contiguas. Sin embargo hay una salvedad en el caso de los yuracarés, por cuanto esta región es parte de su área de ocupación histórica. De este modo, se puede pensar que las comunidades yuracarés del TIPNIS congregan poblaciones que nunca fueron sujetos de estado, con aquellas poblaciones yuracarés provenientes de otras partes del territorio que fueron ocupadas por actores externos, y que se ubicaron en el TIPNIS al huir de la explotación en el proceso de construcción estatal.

Ø  Cada pueblo indígena tuvo una historia particular en la configuración de la región de refugio del TIPNIS, a lo largo de los últimos cuatrocientos años. Los yuracarés al huir de procesos como la reducción, el enganche cauchero y la colonización. Los mojeños, como parte de movimientos milenaristas de búsqueda de la loma santa. Los chimanes, al huir de la reducción y la presión de ganaderos a su área de ocupación tradicional. Así, todos encontraron en el TIPNIS, un espacio para reproducir con autonomía sus sistemas económicos, sociales y culturales, sin que el estado colonial o republicano los controlase.

Ø  Los pueblos indígenas desarrollaron diversas estrategias de  resistencia al poder estatal en el TIPNIS, como la evasión y dispersión en espacios aislados; el desarrollo de sistemas productivos que favorecen la movilidad; la adaptación a los cambios en su forma de vida, especialmente por la introducción de elementos culturales y materiales externos sin perder los rasgos fundamentales de su identidad étnica; y la presencia de liderazgos proféticos ligados al movimiento milenarista de búsqueda de la loma santa.
Jaime Galarza R.
                                                        Cuadro de Raquel Velasco (batik)